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«Recibí mi dinero en 15 días»: la historia real de quien no esperó más al Estado
Andrés llevaba siete años esperando. Siete años desde que el juzgado le notificó que había ganado el proceso de reparación directa contra el Estado. Siete años de llamadas sin respuesta, de memoriales archivados en carpetas polvorientas, de promesas incumplidas. Y siete años en los que su vida no pudo avanzar como él quería.
«Tenía el papel que decía que me debían el dinero. Pero el papel no paga las deudas, no paga el arriendo, no pone comida en la mesa.» Así describe Andrés los años de espera que muchas familias colombianas viven después de ganar un proceso judicial contra el Estado. Una victoria en el papel que no se convierte en realidad.
Hoy, gracias a la compra de sentencias, esa historia es diferente. En este artículo le contamos cómo fue su proceso, qué lo llevó a tomar la decisión y por qué, en sus palabras, «fue la mejor decisión que tomé en años».
La historia de Andrés no es única. En Colombia, miles de ciudadanos obtienen sentencias favorables contra el Estado por responsabilidad extracontractual —accidentes con vehículos oficiales, fallas médicas en hospitales públicos, privaciones injustas de la libertad, entre otras causas— y luego enfrentan un proceso de cobro que puede tomar entre 5 y 10 años.
En el caso de Andrés, la condena correspondía a una sentencia de reparación directa por un accidente en el que un vehículo del Estado fue el responsable. El fallo reconocía una indemnización por daños materiales y morales. Pero cuando fue a cobrar, le dijeron que debía esperar su turno en el sistema de pagos del Estado.
«Me decían que había que radicar, que esperar el PAC, que no había cupo este año… y así pasaron los años. Mi abogado seguía en el proceso, pero el dinero nunca llegaba.»
Fue a través de un familiar que Andrés escuchó por primera vez sobre la compra de sentencias. Al principio, como muchas personas, tuvo dudas: ¿era legal? ¿era seguro? ¿no estaría cediendo su derecho por menos de lo que merecía?
Decidió buscar información y llegó a Conactivos S.A.S., empresa especializada en compra de sentencias de reparación directa con más de una década de experiencia en Colombia. «Lo primero que me sorprendió fue que me explicaron todo. No me presionaron. Me dijeron cuánto valía mi sentencia, cuánto me ofrecían y por qué. Eso me dio confianza.»
Una vez Andrés decidió avanzar, el proceso con Conactivos fue más rápido de lo que imaginaba. Estos fueron los pasos:
Lo primero que hizo fue ponerse al día con deudas que había acumulado durante los años de espera. Luego, una parte la destinó a la educación de sus hijos. Y con el resto, abrió un pequeño negocio que llevaba años planeando.
«El dinero llegó en el momento que lo necesitaba. Si hubiera esperado otros cinco años, quizás ya no tendría las mismas necesidades, pero tampoco las mismas oportunidades. La compra de sentencias me devolvió el control de mi vida.»
La historia de Andrés ilustra algo que en Conactivos vemos todos los días: la compra de sentencias no es una operación meramente financiera. Es una decisión de vida. Detrás de cada sentencia hay una persona que ha esperado demasiado y merece recibir su reparación ahora.
Algunos aprendizajes clave:
Si, como Andrés, lleva años esperando que el Estado cumpla con su obligación de pago, la compra de sentencias puede ser la solución que está buscando. En Conactivos le acompañamos desde el primer contacto hasta el desembolso del dinero en su cuenta.
El proceso es transparente, seguro y rápido. Lea también nuestra guía sobre cómo funciona la compra de sentencias y conozca los beneficios de vender su sentencia antes de tomar su decisión.
No tiene que seguir esperando. La compra de sentencias existe para que su dinero llegue cuando lo necesita: hoy.
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